Una caja de cristal sobre el mar. Basta eso para hacernos soñar, para querer estar ahí horas y horas. Las cosas, en realidad, son muy sencillas: cuanto menos intervengamos en el paisaje, mejor ¿no creéis?.
Una caja de cristal sobre el mar. Basta eso para hacernos soñar, para querer estar ahí horas y horas. Las cosas, en realidad, son muy sencillas: cuanto menos intervengamos en el paisaje, mejor ¿no creéis?.